la orgia de mi cabeza desarma todo infortunio conmovedor
volver a descascarar al ser que emerge de mis entrañas
comerme el líquido amniótico
tragarme la belleza de despilfarras en cada cigarro de piernas cruzadas.
Ahora asustada de conocer tu cuerpo
me detengo ante tu boca seca
tus labios descascarados me dan miedo, aterran.
Tus manos casi diminutas acorralan las falacias que fabrico
si no me mata tu nombre, lo harán tus ojos
tu figura pequeña
tú pequeña figura.
Para ti, en secreto